¿Por qué Prísmica?
Somos luz.
Una frecuencia en movimiento que se encuentra con la materia y se multiplica en aquello que nuestra mente define como color.
Una onda magnética que atrae a otras similares y, al unirse, potencia su poder sanador.
Somos cuerpas con un campo prísmico, capaces de absorber, reflejar y proyectar la realidad.
Una realidad donde la vida se manifiesta a través del gozo, el amor y la alegría.
No es la luz blanca que atraviesa el prisma para descomponerse en color, sino todos los colores que descienden en un eje vertical y se unifican en luz blanca hacia la tierra.
El prisma es ese punto donde todas las frecuencias de luz se integran y se unifican para dar el salto cuántico, ordenando el caos.
Prísmicas aparece como una puerta para atravesar el umbral:
un punto de presencia absoluta donde detenernos a contemplar la vida desde otra perspectiva,
hallar un espacio-tiempo de plenitud junto a otras,
reconocer mi luz para encendernos juntas.
El mundo que habitamos
¿Cuáles son hoy los problemas más grandes del mundo?
El individualismo. El miedo.
Un estado de obnubilación permanente en el cual la destrucción de la naturaleza, la contaminación de las aguas, la desertificación de la tierra, los feminicidios y la pobreza se han vuelto parte de la normalidad.
¿Cómo dejamos de ser parte del problema y nos convertimos en parte del cambio?
A través de la co-creación de un tejido de acciones coherentes con nuestra conexión ancestral.
Desde nuestra perspectiva de mujeres gestadoras de vida, sanar nuestra historia es también potenciar el poder de autorregeneración del planeta.
¿Por qué es importante manifestar este encuentro?
El universo es inmenso. Hay muchas galaxias, y dentro de ellas, grupos de estrellas. Nosotras vivimos en el sistema solar, donde coexisten 12 planetas girando en hélices en diferentes momentos y lugares de la órbita. Coexisten alrededor del sol múltiples diversidades del tiempo y de las formas.
Así como cada planeta tiene su única vibración, cada persona en la Tierra tiene su propia esencia. Cada mujer está girando alrededor de una misma fuente. Este centro común, como el sol, nos aporta vitalidad, alegría, placer y gozo.
Este centro común para nosotras mujeres es nuestra matriz. Cada una vive el retorno a la fuente de forma diversa. La aceptación de la diversidad de perspectivas dentro de un círculo forma parte de la medicina de Prísmica. La fuente es una: el retorno a nuestro centro, la sagrada matriz que palpita dentro nuestro.
Pero para retornar a la fuente, hay un desafío: cada mujer que diga SÍ al retiro PRISMICA tendrá que comprometerse con su propia esencia. Cada mujer tendrá que volver a la fuente común en lealtad con su singularidad cuántica.
Así hablamos, con mucho amor.